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Nahuel, un año en prisión preventiva

Por Pablo Fernández Fernández, para el periódico Diagonal

Hoy Nahuel sufre un aniversario, un año entre rejas, en prisión preventiva. Pero él no ha sido declarado culpable. Le imputan “pertenencia a organización criminal con fines terroristas”. Hace unos días fue su cumpleaños y su madre lo ve desde el locutorio, no toca bis a bis, en el estricto régimen FIES. La cárcel dentro de la cárcel. Sin causar ninguna víctima.

Su madre lo vio en Aranjuez, la quinta cárcel en la que ha vivido el último año. Durante un tiempo vivía en aislamiento, sin más de dos libros. Se le aplicó el régimen FIES 1 Control Directo, destinado a internos considerados especialmente conflictivos y peligrosos. Pero él no tuvo ningún parte en ninguna de las cárceles por las que pasó. También sufrió el FIES 3 Banda Armada. Cuando le quitaron el aislamiento fue trasladado. Y otra vez puesto en aislamiento. Pero cada Junta de Tratamiento dijo que es un preso modélico. Con el FIES, Ficheros de Internos de Especial Seguimiento, es controlado cada hora, incluso de noche.

“Estás en un Estado de derecho, podemos denunciar”, le dijo su madre al ver a Nahuel llegar a casa, con heridas, de la movilización Rodea el Congreso, el 25 de septiembre de 2012. Él afirmó que perdió la conciencia tras ser golpeado en la cabeza. Así lo hizo, participó en un informe de Amnistía Internacional que denunciaba las actuaciones de las fuerzas de seguridad durante protestas políticas. Fue el único que no firmó con un pseudónimo. Su madre comenzó a participar en los espacios en los que se movía su hijo, empezó a conocer el Straight Edge. En las Marchas de la Dignidad fue detenido durante 15 horas. María y Natalia, madres de Nahuel y Candela, no vieron que pasara nada.

Por aquel entonces, Nahuel tocaba en el grupo hardcore DSD, Diversión sin Drogas. Él participaba en Straight Edge Madrid que, junto al hardcore, abogan por el antiespecismo y el antifascismo en un ámbito libertario. El 7 de mayo de 2013 una sucursal de Bankia fue incendiada; el 30 de enero de 2015, lo fue una de La Caixa. En ambas aparecieron pintadas anticapitalistas de Straight Edge. Pero no apareció ningún vídeo, ni imagen, ni huella que relacione a Nahuel con estos hechos. El 4 de noviembre Nahuel, Candela, Borja, Diego, Javier y David eran detenidos, acusados de constituir un grupo terrorista.

“Cada cárcel tiene sus propias reglas, es volver a empezar de nuevo”, dice su madre. Cuando se trasladó de Sevilla, no se empezó a respetar su dieta vegana, aceptada por el juez de vigilancia penitenciaria, “por falta de recursos”. Una vez, por dieta vegana, recibió dos hojas de lechuga y un tomate. Tampoco se respetó la Ley General Penitenciaria, que obliga a que los presos estén recluidos cerca de sus familias. Ni las “Reglas Mandela” aprobadas en la ONU, ni la jurisprudencia europea de derechos humanos. Mientras, el juicio se sigue instruyendo, buscando pruebas.

Su madre ya había comenzado a visitar a un psicólogo, asustada. Por momentos se siente bien, en otros siente que choca contra un muro en el que no se puede abrir hueco. “Yo sabía en qué andaba metido mi hijo, eso no era lo que apareció en televisión”. Medios que destacaron su origen peruano y la violencia de estos grupos extremistas. La definición de terrorismo es subvertir el orden constitucional a través de la violencia. La policía registró su casa. Encontró bengalas, usadas en los conciertos, camisetas y banderas libertarias. Nada más. “Si él es un terrorista que subvierte el orden constitucional, ¿son dos sucursales bancarias la base de éste?”, argumentan en su defensa. La libertad provisional fue denegada por “riesgo de fuga” y “falta de arraigo”, ya que él no nació en España. Pero la única nacionalidad que tiene Nahuel es la española, no la peruana.

Tras una nueva instancia, se le quitó el aislamiento en Sevilla, aunque seguía en el módulo más conflictivo. En ésas fue trasladado a Aranjuez, a la espera de comenzar las vistas. Nahuel, con entereza, espera. Pero no ve nada, no ve la plataforma organizada en su defensa, y se desespera. Le animan mucho las cartas, dicen su familia, pero a veces tampoco llegan. Muchas son retenidas sin motivo.

“Jamás esperaría que la policía perdiera el tiempo en nosotros. Mi hijo, que milita contra las drogas, que no es violento”. “Soy un caso ejemplarizante”, dice él. “Buscaban presas fáciles”, dice la madre tras salir de la asamblea. Allí la plataforma Libertad Nahuel organiza la manifestación, a las 20h en Callao (Madrid), y el domingo una comida popular y torneos solidarios de fútbol y baloncesto desde las 10h en el parque Casino de la Reina. El día 8 tiene la vista para la puesta en libertad, en la plataforma cuentan los días de encarcelamiento. Después, el juicio.

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