201605.20
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¿Se pueden prohibir las esteladas si no se prohiben las esvásticas?

Por Alejandro Gámez Selma

Publicado en Vice Spain

Sorprende, o más bien no, el contenido en sí de la decisión. Ya estamos habituados a un Gobierno que prefiere emplear la autoridad antes que abrir debates serenos sobre asuntos de relevancia pública polémicos, pero resulta tremendo el cinismo con el que ha empleado la Ley del Deporte para razonar su decisión. Entra antes un camello por el ojo de una aguja que el razonamiento del Gobierno.

Sorprende, o más bien no, que esta misma Delegación acaba de permitir una manifestación en Madrid del Hogar Social, colectivo de extrema derecha que defiende directamente un trato discriminatorio a extranjeros y personas de otras razas y que utiliza de manera institucional y habitual símbolos nazis.

La Ley del Deporte tiene como título completo ‘Ley 19/2007, de 12/07, contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el Deporte’, lo que deja meridianamente claro que se dirige a prevenir y sancionar actuaciones delictivas o cuasidelictivas en los recintos deportivos basadas en el odio o desprecio a otras razas, nacionalidades y, en general, colectivos minoritarios, ya sean religiosos, étnicos, políticos, de orientación sexual, etc. , pero nunca a prohibir opiniones políticas sobre la configuración territorial del Estado.

Dice el art. 2 de dicha Ley que: “La exhibición en los recintos deportivos, en sus aledaños o en los medios de transporte organizados para acudir a los mismos de pancartas, símbolos, emblemas o leyendas que, por su contenido o por las circunstancias en las que se exhiban o utilicen de alguna forma inciten, fomenten o ayuden a la realización de comportamientos violentos o terroristas, o constituyan un acto de manifiesto desprecio a las personas participantes en el espectáculo deportivo”.

¿Está afirmando el Gobierno que pedir o reclamar la independencia de una región incita, fomenta o ayuda a realizar actos de violencia o de terrorismo? ¿Está afirmando el Gobierno que una reclamación política es una actuación de manifiesto desprecio hacia otros participantes? ¿A quiénes desprecian las esteladas: A la mitad de los jugadores del F.C Barcelona o sus miles de seguidores que comulgan con esa tesis independentista?

Lo grande de un país democrático es que permite discutir públicamente cualquier asunto que no sea la destrucción de dicha democracia. Sin embargo el Gobierno cree que su postura política no solo es la correcta, sino la única permitida.

Dice el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), y no se corta un pelo la lengua, que la libertad de expresión se predica “no solo de ideas o informaciones recibidas con agrado o consideradas inofensivas o con indiferencia, sino también a aquellas que ofenden, impactan o perturban. Esas son las necesidades de pluralismo, tolerancia y apertura sin los cuales no hay una “sociedad democrática”*

Esta prohibición de mostrar banderas que no son del agrado del Gobierno o de una parte importante de la población española va mucho más allá de un conflicto político entre un Estado y una región que se independiza. Estamos hablando de la capacidad que tiene un individuo o un grupo de individuos de hacer oír su voz aunque sea en contra de la opinión de aquel que ostenta el poder. La lucha por la democracia ha sido una lucha constante contra el poder desmedido y usado arbitrariamente por el Estado. No en vano la libertad de expresión “constituye uno de los pilares esenciales de una sociedad democrática, una de las condiciones básicas para el progreso y el desarrollo de toda persona**, porque “las libertades de opinión y expresión constituyen la base para el pleno goce de una amplia gama de otros derechos humanos”.***

De hecho, antes os he mentido: en una sociedad democrática hasta se pueden exponer ideas que vayan contra la propia democracia, siempre y cuando no se haga desde una llamada directa a la violencia o diseminando mensajes de odio hacia una parte específica de la población. Fue el caso de un imán en Turquía que en un debate en la tele defendió imponer la ley islámica, la sharia, en Turquía. El TEDH resolvió que Turquía no debería haberle condenado puesto que se trataba de un debate de interés general y que es admisible defender de forma pacífica ideas incompatibles con la democracia.****

Admitido pues que el debate sobre la configuración territorial del país es un debate de carácter político y de interés general y no una expresión racista, xenófoba o intolerante quedaría por ver si mostrar estas banderas supone una llamada a actos de violencia o terrorismo.

Lo que incita a la violencia es la voluntad de generar violencia, no una bandera. Banderas independentistas han estado de toda la vida de Dios en los campos de futbol, en los bares, en las fiestas de los pueblos, en las camisetas de la gente. Banderas independentistas han entrado en el Congreso, en el Parlamento Europeo, en la ONU, y hasta en mi casa, y nunca han provocado agresiones.

Prohibir ahora estas banderas supone un doble rasero a la hora de tratar cualquier otra ideología o creencia bajo las que se escudan los violentos como justificación personal para cometer sus agresiones. Las religiones se han manipulado para provocar violencia, el liberalismo, la socialdemocracia y el eurocomunismo se han manipulado para provocar violencia, las fiestas populares son hervideros de violencia. Si hasta las nominaciones de concursantes de Gran Hermano han provocado enfrentamientos violentos. Y ninguna de estas ideas ha sufrido restricciones tan genéricas. De hecho, es habitual ver a miembros y juventudes del partido en el Gobierno lucir banderas marcadamente inconstitucionales de manera habitual sin recibir reproche ni sanción alguna.

El independentismo como opción político no debe vincularse a la violencia. Esta decisión de Delegación de Gobierno supone una criminalización de la decisión personal, informada y voluntaria de miles de personas de abogar por la separación del país, con razón o sin ella. Un ciudadano que lleve su estelada a un estadio de fútbol no tiene por qué pagar que cuatro cafres se cobijen en esa bandera para causar disturbios. De la misma manera que el ciudadano que lleva la bandera de España no debe pagar por lo que hagan cuatro descerebrados después de que a España le endosen 5 goles como 5 soles en el Mundial de Sudáfrica.

Si el partido es calificado de alto riesgo por el Ministerio del Interior, algo comprensible dadas las circunstancias, deberá poner en marcha medidas de seguridad que impidan o reduzcan el conflicto pero no emplear restricciones desproporcionadas como la prohibición absoluta de simbología con contenido político.

Desgraciadamente, a estas alturas del partido, ya no nos sorprende que este Gobierno imponga con la porra y la multa su ideología personal en vez de garantizar las libertades de los ciudadanos.

*Sentencias Handyside contra el Reino Unido; Gerger c. Tuquía; o Stankov y la United Macedonian Organisation Ilinden c. Bulgaria)

**TEDH Handyside contra el Reino Unido.

***Observación General 34 del Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas al art. 19, Libertad de opinión y expresión, del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Político

****STEDH Gündüz c. Turquía.

Alejandro es uno de los abogados de La Red Jurídica, síguelos en @laredjuridica

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