202003.17
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DUDAS CORONAVIRUS – ¿Qué ocurre con los contratos en época de coronavirus?

¿Deben cumplirse los contratos ante la situación de pandemia y el estado de alarma declarado por el coronavirus?

El Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, ha suspendido los plazos procesales de procedimientos judiciales, los plazos administrativos y también los plazos de prescripción y caducidad.

Ahora bien, la suspensión de estos plazos, y en especial los de la prescripción y caducidad, no se aplicarían, a priori, para los supuestos de cumplimientos de obligaciones contractuales.

Por lo tanto, en materia de cumplimiento contractual, seguiría imponiéndose el principio pacta sunt servanda el cual implica que los pactos tienen fuerza de ley entre las partes contratantes y deben cumplirse (artículo 1091 del Código Civil). Adicionalmente, rigiéndonos por la normativa de las obligaciones y contratos, la parte obligada al cumplimiento, debería asumir los riesgos de su ejecución con la debida diligencia (artículo 1904 del Código Civil) e indemnizar los daños causados por el incumplimiento que pudiera producirse.

¿Existen excepciones al cumplimiento de las obligaciones contractuales?

El principio de cumplimiento de los pactos tiene limitaciones que mitigan la responsabilidad por daños y extinguen la obligación en los supuestos de caso fortuito y fuerza mayor. Veamos brevemente qué supuestos contempla el Código Civil (CC) en este sentido:

El artículo 1105 del CC establece que “fuera de los casos expresamente mencionados en la ley, y de los en que así lo declare la obligaciónnadie responderá de aquellos sucesos que no hubieran podido preverse o, que, previstos, fueran inevitables”.

Asimismo, el artículo 1182 del CC indica que “quedará extinguida la obligación que consista en entregar una cosa determinada cuando ésta se perdiere o destruyere sin culpa del deudor y antes de haberse éste constituido en mora”.

De igual forma, el artículo 1184 del CC dice que “también quedará liberado el deudor en las obligaciones de hacer cuando la prestación resultare legal o físicamente imposible”.

Por lo tanto, para que pudieran aplicarse las excepciones de los supuestos anteriores, tendríamos que encontrarnos ante: (1) circunstancias totalmente imprevisibles en el momento de la contratación y (2) que impidieran por si mismas su entrega o la obligación de hacer.

¿Se puede revisar o moderar el cumplimiento de las obligaciones y contratos por circunstancias sobrevenidas?

En este sentido, la teoría de la alteración de la base del negocio o también llamada en la doctrina jurisprudencial del Tribunal Supremo (TS) cláusula rebus sic stantibus establece un mecanismo de restablecimiento del equilibrio de las obligaciones contractuales. Se trata de una cláusula que se aplica con cierta cautela y su admisión en base a la Jurisprudencia del TS (especialmente la STS 338/2014 de 30 de junio) requiere que se cumplan las siguientes premisas:

– Alteración extraordinaria de las circunstancias en el momento de cumplir el contrato en relación con las concurrentes al tiempo de su formalización.

– Una desproporción exorbitante, fuera de todo cálculo, entre las prestaciones de las partes contratantes.

– Que se carezca de otro remedio para la resolución del problema.

– Que las partes actúen de buena fe.

– Existencia de contratos con prestaciones recíprocas y de ejecución diferida o prolongada en el tiempo.

Por su parte, la aplicación de la doctrina rebus sic stantibus puede dar lugar a dos tipos de consecuencias incompatibles entre sí: la modificación del contrato para restablecer el equilibrio roto por el cambio de circunstancias o bien la resolución contractual.

Por su parte, la resolución del contrato solo debe producirse ante la imposibilidad de modificar el contrato ya que la resolución es contraria a los postulados de la buena fe y la justicia contractual (Así lo establecen las SSTS: 17 de mayo de 1957, 10 de febrero de1997 y 15 de noviembre de 2000).

¿Las anteriores excepciones podrían aplicarse en el estado de alarma?

La situación de pandemia internacional, es un acontecimiento imprevisible, extraordinario y no provocado por ninguno de los contratantes. Por lo tanto, podríamos entender que, ante esta situación, los efectos de los contratos deberían ser suspendidos o se deberían modificar las cláusulas y condiciones que hacen inviable, a la luz de las circunstancias, el cumplimiento de las obligaciones.

No obstante, esto no implicaría que automáticamente nos encontremos ante supuestos de excepción o modificación de los contratos. Y es que, en aplicación de la normativa y jurisprudencia mencionada previamente, para que pudiéramos estar ante uno de esos supuestos deberían darse –al menos-  las siguientes condiciones:

– Una causalidad directa entre la circunstancia sobrevenida y el incumplimiento contractual

– Que los efectos y repercusiones del caso fortuito, fuerza mayor o cláusula rebus sic stantibus fueran proporcionados a la situación.

¿Qué hacer si ante la situación de epidemia no puedo cumplir con las obligaciones contractuales?

En primer lugar, se deben examinar con detenimiento las condiciones del contrato suscrito y ver si pudiéramos estar ante un supuesto de excepción o moderación de la obligación de cumplimiento.

Posteriormente, resultaría necesario notificar a la parte contraria la dificultad o imposibilidad del cumplimiento de la obligación y tratar, en la medida de los posible, de cumplir lo consensuado para poder acreditar a futuro que el incumplimiento fue inevitable.

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Si necesitas asesoramiento o te quedan dudas sobre estas cuestiones, o cualquier otra, puedes ponerte en contacto con nosotras, llamando al 91 593 43 47 o escribiendo al correo: info@red-juridica.com


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