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¿El derecho a la salud es incompatible con el derecho a la protesta? Consejos para manifestarse con el menor riesgo posible

Por A. Torrús, Q. Castillo y B. Asuar. Publicado en Público

El alcalde de Madrid José Luis Martínez-Almeida calificó de “irresponsable” la protesta del pasado viernes en la Puerta del Sol de Madrid contra las medidas anunciadas por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso. El líder del PSOE de Madrid y delegado del Gobierno en la región, José Manuel Franco, decidió que su partido no se sumaría a la manifestación unitaria de la izquierda madrileña contra la gestión de la crisis sanitaria pese a calificar las medidas de “inútiles y con claro tinte segregador”. Poco después, y mediante un comunicado, el resto de organizaciones desconvocaron la manifestación, aunque están previstas acciones simbólicas y descentralizadas este domingo en diferentes zonas de Madrid.

La situación en la capital es complicada y, ante los anuncios de los partidos políticos, resulta comprensible que la ciudadanía albergue dudas sobre si es responsable o no acudir a las concentraciones que en las próximas horas se celebrarán en contra del Gobierno de Ayuso. Más todavía, si cabe, después de ver cómo la Policía Nacional cargó contra los manifestantes que este jueves acudieron a las puertas de la Asamblea de Madrid. La pregunta a realizarse, por tanto, es si el derecho a la salud pública puede constituir un límite del derecho a la protesta que asiste a la ciudadanía y que, conviene no olvidar, constituye un derecho fundamental recogido en la Constitución.

Los movimientos vecinales defienden las manifestaciones y señalan la responsabilidad con la que se acude a ellas. “Tenemos mucho cuidado porque, evidentemente, existen riesgos, pero hay que asumir que en cada acción individual y colectiva existen riesgos. La pandemia nos ha tocado de cerca y conocemos cómo están los hospitales, pero saldremos a manifestarnos por la distinción que se ha hecho entre unos sitios y otros. La segregación no tiene ningún sentido”, sostiene Iñaki Olazábal, integrante de Plataforma Vallekas se defiende.

Desde el punto de vista legal, no obstante, cabe destacar, tal y como señala el abogado Daniel Amelang, que no puede haber ningún tipo de limitación o restricción que impida la celebración de reuniones públicas si no se declara un estado de alarma o excepción, que son los únicos supuestos que contempla la Constitución para suspender derechos fundamentales. “Las condiciones que pueden imponer las autoridades están relacionadas con medidas de seguridad (distancia de seguridad, mascarillas, etc.), pero no con la posibilidad de celebrar o no un acto de protesta”, explica el abogado de Red Jurídica.

¿Y desde el punto de vista de la salud? El médico de Atención Primaria y experto en Salud Pública Javier Padilla es partidario de que aquellos ciudadanos que estén en contra de las medidas del Ejecutivo regional acudan a las manifestaciones. De hecho, considera que el mismo derecho a la salud “contiene el derecho a la protesta”. “El derecho a la salud es un derecho complejo: contiene los contagios a nivel epidemiológico, pero también contiene la lucha por una mejora de la calidad de vida, por la resolución de las desigualdades. Creo sin duda que la manifestación de este fin de semana se puede hacer. Se está reclamando el derecho a la salud, y en ningún caso lo vulnera”, aclara.

El doctor, no obstante, comprende que haya ciudadanos y ciudadanas con miedo a acudir a manifestaciones tanto por miedo a contagiarse como por responsabilidad ciudadana, ya que consideran que pueden ser transmisores del virus sin darse cuenta. “Es imposible desactivar el miedo en este caso, pero si se puede desactivar de alguna manera, esa es manifestándose. De momento, no tenemos noticias del vínculo entre una manifestación y un aumento de los brotes“, apunta Padilla, que también destaca que “asistir a las concentraciones de este fin de semana puede ser más seguro que ir a trabajar durante toda la semana”. “El aire libre es nuestro amigo. Es una bendición. El riesgo de contagio al aire libre y con medidas de seguridad es extremadamente bajo”, subraya.

En esta línea se manifiesta también María Urtasun Lanza, enfermera e investigadora en salud pública y epidemiología y portavoz de la Asociación Madrileña de Salud Pública (AMaSaP): “Tenemos pocas certezas y muchas incertidumbres, pero hasta ahora no hay relación clara entre aglomeraciones de este tipo siempre y cuando se mantengan las medidas de seguridad. De hecho, tampoco se ha demostrado que suceda en el transporte público, pero eso no significa que los riesgos no existan: por el volumen de interacciones y la tipología; pero el aire libre constituye un entorno de menor riesgo”.

Urtasun también sostiene que no es adecuado ver de manera “antagónica” el derecho a la manifestación y el derecho a la protección de la salud. Ante situaciones tan complicadas como la de una pandemia, recuerda que estamos constantemente ante “escenarios de riesgos y beneficios” y que por ello hay que tener “mirada amplia” y ser “coherentes”. “No parece que tenga mucho sentido que permitan actividades que pueden incurrir en un mayor riesgo, como estar en sitios cerrados (hostelería, transporte público, comercios) y por el contrario se esté hablando de limitar el derecho a la manifestación, que es algo fundamental”, valora a este medio.

En contra de las movilizaciones por “precaución”

Entre los expertos consultados por Público, no obstante, la opinión no es unánime. El sociólogo y experto en Salud Pública Fernando Conde explica que ahora mismo considera que no es “adecuado” acudir a una manifestación “por el principio de precaución”. Conde señala que entiende que la ciudadanía tenga ganas de protestar ya que la Administración no está cumpliendo con sus obligaciones de garantizar el derecho a la salud de todo el mundo, especialmente en Madrid donde, además, se está optando por “una solución punitiva”. Pero incide en que el deseo y las ganas de participar de la ciudadanía para aportar soluciones y mejorar la situación ahora mismo no debería canalizarse a través de protestas ciudadanas y sí a través de cauces institucionales en los que expresar la participación de vecinos y vecinas en, por ejemplo, los “consejos de salud a nivel de distrito”.

“En las juntas de distrito se podrían abrir debates para ver cómo se aborda la pandemia. O, por ejemplo, cómo usar las infraestructuras. Los foros de participación que se pusieron en marcha durante el anterior mandato han sido desmantelados; funcionaban como mecanismos para la organización solidaria. Ahora, en cambio, nos dicen que nos quedemos quietos ante la pandemia, pero como ciudadanos participativos no nos podemos quedar quietos y queremos implicarnos en el entorno y ayudar y parece que lo único que nos queda es salir a la calle, pero creo que tenemos que intentar canalizar esa participación de otra manera”, prosigue Conde.

En su opinión, la sociedad y las instituciones tendrían que buscar un equilibrio que permitiera “encontrar el camino de la salud pública democrática y dar una vía a la participación de la ciudadanía, que ahora mismo no la hay”. Una solución que, a su vez, permitiera atender a la necesidad que sienten ahora mismo miles de personas de salir a la calle a protestar.

Consejos para manifestarse con el menor riesgo

Una vez expuestos los argumentos y razones para salir o no a protestar en las diferentes movilizaciones convocadas en Madrid a lo largo de este fin de semana y, además, las otras muchas que se irán convocando a lo largo de todo el territorio estatal durante los próximos meses, concierne a cada ciudadano o ciudadana y colectivo la decisión final al respecto. Si se decide acudir a las concentraciones, los expertos sanitarios consultados por Público señalan una serie de recomendaciones que son básicas de cara tanto a evitar exponerse uno mismo al virus como para no contribuir a la propagación del mismo.

En primer lugar, el médico en Atención Primaria Javier Padilla señala que a la hora de organizar y convocar hay que tener en cuenta que puede resultar más operativo celebrar “muchas manifestaciones en muchos sitios distintos” actuando más “como una red”, ya que eso “haría disminuir la aglomeración de personas”. No obstante, el médico reitera que “manifestarse no es una actividad de gran riesgo”, sobre todo si se compara “con actividades que hacemos diariamente, como estar en la oficina con más personas o coger el metro”.

Una vez que el ciudadano ya ha decidido participar de una protesta, las recomendaciones de los expertos pasan por, tal y como explica la enfermera e investigadora en Salud Pública María Urtasun, acudir con mascarilla, hacer un lavado frecuente de manos y mantener la “distancia de seguridad”. Asimismo, Urtasun recuerda que las protestas deben realizarse en el exterior y no en sitios cerrados ya que “en el aire libre hay 20 veces menos de riesgo que en un espacio cerrado”.

Mejor instrumentos musicales que gritos

El médico de Atención Primaria Javier Padilla también ofrece otras recomendaciones a las personas que opten por acudir a las concentraciones. “Si se quiere armar jaleo, es mejor tirar de instrumento musical más que de grito, porque lo conveniente es evitar la propagación de aerosoles. También hay que evitar estar muy cerca de la otra gente e intentar no llevar a cabo maniobras que conlleven la propagación de aerosoles. Es decir, hay que evitar gritar“, prosigue.

Por último, Urtasun incide en que también es importante el “antes y el después” de las movilizaciones: “Se debe llegar a la manifestación de la forma más segura posible. Ir a pie o en bicicleta hasta el lugar de la movilización es lo mejor y, si hay que coger transporte público, hay que intentar evitar las aglomeraciones”. Aunque se tarde más, recomienda que si es necesario se cambie de ruta, se deje pasar algún metro si está muy lleno o se baje en otra parada. “Es importante tanto antes como después porque las aglomeraciones es lo que hay que intentar evitar”, concluye.

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