201906.26
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Un Juzgado de Madrid absuelve a trece personas denunciadas por gritar «fuera fascistas de nuestros barrios» a miembros de Vox

Extraído de Todo por Hacer

Gritar «fuera fascistas de nuestros barrios» no es delito. Al menos si no se hace con la intención de intimidar («compulsión directa, violenta y relevante causalmente») a quienes reciben esos cánticos.

Ésta es la conclusión a la que ha llegado un Juzgado de Madrid que hace unos días enjuició a trece vecinas de Vallecas que se habían topado con una carpa de propaganda de Vox en la zona del Puente. Molestas por la presencia de un partido que propugna la xenofobia, la homofobia y el machismo, corearon «fuera fascistas de nuestro barrio», «fuera machistas de nuestros barrios», «nativa o extranjera, la misma clase obrera» y frases similares.

Pese a que estaban situadas a una distancia de diez o quince metros, no se profirieron amenazas, ni hubo agresiones, los miembros de Vox (prácticamente iguales en número a las vecinas) llamaron a la policía y denunciaron a quienes les gritaban. Cuando el asunto llegó a los Juzgados de Plaza de Castilla, el partido de ultraderecha calificó los hechos como constitutivos de un delito leve de coacciones.

El juez que ha absuelto a las vecinas ha concluido que no hubo ningún tipo de violencia o intimidación (requisito esencial del delito de coacciones), y que lo que se dio fue una respuesta a la exposición de unas ideas o un programa político determinado. Con insultos, sí, pero no es más que una protesta legítima. Y es que quienes aspiran a gobernar y se meten en política institucional deben soportar las críticas, a veces ácidas y contundentes, de quienes no están de acuerdo con sus ideas.

Por nuestra parte, celebramos que todavía se considere que el término «fascista» es un insulto.

Gritar “fuera fascistas de nuestros barrios” a miembros de Vox no es delito

Extraído de El Salto

Trece personas han sido absueltas de un delito de coacciones. Estaban acusadas de haber gritado “fuera fascistas de nuestros barrios” a miembros del partido de extrema derecha Vox.

La escena tuvo lugar el 30 de marzo en Puente de Vallecas (Madrid). “Fue una cosa improvisada. Miembros de Vox estaban con una mesa repartiendo propaganda, varias vecinas de Vallecas los vieron y empezaron a vocearles que se fueran del barrio”, explica Daniel Amelang, abogado de algunas de las trece vecinas de Vallecas acusadas. “Fue una respuesta vecinal”, concluye. Desde una distancia de entre diez y quince metros, los vecinos gritaron esta frase a los miembros de Vox, pero no se profirieron amenazas, ni hubo agresiones.

En la sentencia, hecha pública tan solo una semana desde que tuvo lugar el juicio, el 14 de junio, el juez concluye que no hubo ningún tipo de violencia o intimidación, requisito esencial para que un hecho sea constitutivo de delito de coacciones. Afirma que lo que se dio fue una respuesta a la exposición de unas ideas o a un programa político determinado, explica la sentencia en relación al ideario de Vox, según adelanta la web Todo por Hacer.

“Con insultos, sí, pero no es más que una protesta legítima. Y es que quienes aspiran a gobernar y se meten en política institucional deben soportar las críticas, a veces ácidas y contundentes, de quienes no están de acuerdo con sus ideas”, expone la sentencia.

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