201901.19
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Homenaje a la abogada Rebeca Santamalia, asesinada por su cliente

El viernes nos cayó como un jarro de agua fría la noticia del asesinato de Rebeca Santamalia, compañera de Zaragoza y miembro del Servicio de Orientación Jurídica (SOJ) de Penitenciario de la capital aragonesa. Según las cifras oficiales, se trataría de la séptima mujer asesinada por la violencia machista en los 18 primeros días del año.

Ese mismo día, la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) publicó un breve comunicado que decía lo siguiente: “Estamos consternadas con la noticia del asesinato de Rebeca Santamalia, una mujer víctima de la violencia machista. Era una abogada comprometida con la defensa de las personas presas a la que apreciábamos mucho. Que la tierra te sea leve compañera“.

La compañera Beatriz García Boldova publicó en el Heraldo de Aragón una preciosa carta titulada “Reflexiones en homenaje a una compañera asesinada” en la que decía, entre otras cosas, “Si algún día me matan… No quiero que la imagen de mi cadáver recorra las redes sociales. Si publicáis una foto mía que sea aquella en la que esté llena de vida, sonriente, solo aquellas fotos que os recuerden todo lo bueno que compartisteis conmigo“.

Sin duda, es una buena idea, y hemos decidido hacer precisamente eso. No conocíamos bien a Rebeca, sólo habíamos coincidido con ella en un par de ocasiones, pero su recuerdo ya nos quedará para siempre. Éste es uno de los buenos momentos que vivimos juntas:

Rebeca con nuestro compañero Dani y otras compañeras de Madrid, Aragón y Andalucía en el Encuentro de los SOJ de Derecho Penitenciario de 2018, en Pontevedra

“Si había fiesta, era la primera. Igual para currar”

Por Pilar Álvarez. Publicado en El País

Lleva la medalla en una mano y el diploma, en la otra. En la fotografía aparece sonriendo, con la mirada pletórica y muy elegante. Expresiva, “majica” y simpática, como la define su entorno. “Ese día estaba feliz”, recuerda el abogado José María Chacón, amigo suyo desde hace más de 15 años. Añade que lo raro era verla cabreada. Fue el pasado 24 de septiembre, Día de la Virgen de la Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. Rebeca Santamalia posa en la imagen tomada en Daroca con un premio que simboliza el esfuerzo de un grupo de abogados que son como una familia. Unos 60 letrados que integran del Servicio de Orientación Penitenciaria (SOP) del Colegio de Abogados y que llevan tres décadas manteniendo de forma altruista un proyecto “creado para que los derechos humanos entraran en las cárceles”, explica Chacón.

Era una letrada “muy apreciada y respetada por sus compañeros”, la recuerda el decano del Colegio de Abogados de Zaragoza, Antonio Morán. Todos están desolados. Santamalia ha sido presuntamente asesinada por uno de los clientes a los que defendió en un caso penalentre 2003 y 2005 y del que siguió siendo abogada después. José Javier Salvador, turolense de 50 años condenado a 18 de cárcel en 2005 por matar a tiros a su mujer. Casi 16 años después, en la noche del pasado jueves, mató también a Santamalia, condujo 180 kilómetros y se suicidó tirándose por el viaducto de Teruel. A ella la encontraron en la casa de Salvador, en la calle de Francisco de Pradilla, a apenas tres minutos del despacho que compartía con su única hermana, Eva María Santamalia, a la que estaba muy unida.

Santamalia, especializada en derecho penal, familia y penitenciario, era una de las almas del Servicio de Orientación Penitenciaria (SOP), al que se unió tras curtirse en el despacho de un prestigioso penalista de Zaragoza, José Antonio Ruiz Galbe. El alcalde de la capital aragonesa, Pedro Santisteve, que también es abogado e impulsó el SOP de Zaragoza para atender las prisiones de Daroca y Zuera, la conoció cuando se apuntó: “Era muy valiente, de las más trabajadoras”, recuerda triste al teléfono. Ella llegó a coordinarlo entre 2010 y 2012 y formó parte de un grupo de letradas que tomaron el testigo de los pioneros “y visibilizaron el papel y la fuerza de las mujeres en un tema tan duro como el de las cárceles”, según el regidor.

Casada y con un hijo adolescente, Rebeca mantenía una relación sentimental con Salvador, según confirmó la Delegación del Gobierno de Aragón. Su caso es el tercer asesinato por violencia de género confirmado en lo que va de año (hay otros tres en investigación). Un total de 978 mujeres han sido asesinadas por parejas o exparejas en España desde que empezó el recuento en 2003.

Las amigas más cercanas guardan silencio e intentan proteger al hijo, Álvaro, de la revelación de una relación con el asesino que casi nadie conocía y de la que no quieren ni oír hablar. Todos se fueron juntos a llorarla tras la concentración del viernes. Aquella tenía que haber sido una noche para celebrar. Habían previsto una fiesta sorpresa que quedó suspendida cuando, a primera hora de esa misma mañana, empezaron a llamarse unos a otros sin terminar de creerse que Rebeca estaba muerta.

El viernes, centenares de personas se concentraron en repulsa por su asesinato. “Vosotros, machistas, sois los terroristas”, coreaban los participantes, hombres y mujeres, convocados bajo un frío que helaba las manos por la coordinadora de organizaciones feministas de Zaragoza en la plaza de España de la ciudad aragonesa. Cerca de los escalones, a unos metros del cartel contra la violencia machista, estaba su gente. Los colegas con los que compartió los desvelos profesionales, simposios, también conciertos y noches de baile. A Rebeca le encantaba bailar. Disfrutaba y “transmitía vitalidad”, según Santisteve. Repartía el tiempo libre entre la playa y la montaña, en el apartamento familiar de Escarrilla, un pueblo de montaña de Huesca situado en el valle pirenaico de Tena. Su padre falleció. La madre sufre alzhéimer.

Sentado en una cafetería, poco antes de marcharse al tanatorio, Chacón medio sonríe con la mirada baja contando los pormenores de la preparación de esa fiesta. Habían conseguido un local para darle una sorpresa a Paula, otra compañera muy amiga de Rebeca, que cumplía sus tres años como coordinadora del Servicio de Orientación Penitenciaria. Santamalia estaba entre los organizadores: “Si había fiesta era la primera; si había que currar era la primera”, define el abogado: “Y tenía carácter: ríete de Agustina de Aragón”. Otro letrado y amigo, Luis Collado, la llamaba con cariño Doña Elegancia, y recuerda que se cuidaba mucho y siempre estaba radiante. Como cuando apareció vestida de blanco impecable en mitad del concierto de Loquillo que compartieron el 1 de diciembre, al que fue con su marido. “Yo le decía que siempre destacaba en todo”, dice Collado.

Rebeca había avisado de que no estaría mucho rato en la fiesta sorpresa de su amiga. Este sábado tenía que acudir al tanatorio a enterrar a su tía. Ahora la despedida y las lágrimas son por ella. Ayer llegaron colegas abogados de Sevilla, Madrid, Valladolid o Pamplona al tanatorio de Zaragoza. El sepelio será hoy. La familia ha pedido que la ceremonia se celebre en la más estricta intimidad.

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