202201.020

La reforma laboral, examinada por laboralistas en El Salto

Cinco abogados laboralistas acompañan a El Salto para realizar un análisis jurídico de la reforma laboral que entró en vigor el viernes, tras su publicación en el BOE en una tramitación de urgencia por la que ha evitado ser debatida previamente en el Congreso de los Diputados —se debatirá a posteriori, este mes, y su aprobación depende de grupos tan dispares como ERC y Ciudadanos—. Concretamente, los juristas valoran cinco artículos de modificación de otras tantas leyes, siete disposiciones adicionales, nueve disposiciones transitorias y ocho finales, además del preámbulo.

Uno de los abogados que participa en este artículo es nuestro compañero Juan Rubiño.

La valoración general que ofrecen es coincidente: se trata de un texto descafeinado que no solo no recupera derechos perdidos, sino que consolida los desmanes del PP y, además, lo hace por la vía del consenso. Destacan que lo más positivo es la eliminación de los contratos de obra y servicio, una caladero constante de fraudes de ley sobre el que ya se posicionó recientemente el Tribunal Supremo. Pero hecha la norma, hecha la trampa, por lo que se preguntan si el texto deja resquicios para la picaresca del empresariado español, habituada a utilizar las grietas de la justicia y de la burocracia.

Juan Rubiño, Red Jurídica Abogados

“La reforma ha quedado en un relato simbólico, porque en la práctica cambia poco. Pasamos del anuncio de Pedro Sánchez de la derogación de la reforma de 2012 a ni siquiera cumplir el pacto de Gobierno para presentar una reforma muy edulcorada, escudándose en la Unión Europea como truco discursivo, ya que podría haber acordado otra reforma laboral y Europa no hubiera dicho nada”, considera Juan Rubiño.

En cuanto a la ultraactividad y la priorización aplicativa de la material salarial del convenio sectorial estatal, es decir, los únicos puntos de negociación colectiva abordados en la reforma, Rubiño reconoce que ha habido “mejoras para los trabajadores, pero sobre todo las ha habido para los sindicatos grandes, que han incidido en las partes que les importan, enemistándose con los sindicatos de Galicia, País Vasco y Catalunya”. Aerta que en la modificación de las condiciones laborales que pueden realizar las empresas desde 2012, “no solo no se ha tocado nada, sino que se ha dado un pasito para atrás”.

Desde su práctica habitual, este laboralista califica el punto de la subcontratación como “el gran fraude: lo han maquillado tanto que ha sido una gran decepción. Hay mucha picaresca, no solo con las kellys, sino con el conserje de un edificio. El texto actual establece que una salvedad —cuando las empresas multiservicios tengan convenio propio— y por ahí, se va a colar todo”.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *