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“Los taxistas tienen todo el derecho a paralizar las ciudades”

Por Ana Iris Simón, publicado en la revista VICE

Desde el pasado viernes en Barcelona y desde el lunes en Madrid y otros puntos de nuestra geografía, el sector del taxi ha convocado una huelga indefinida. No es la primera en los últimos meses: el pasado julio, los taxistas también convocaban paros que llegaron a paralizar algunas de las principales arterias de la capital y la Ciudad Condal, principalmente.

Sus reclamaciones al Gobierno pasaban entonces por la limitación de las licencias con las que operan Uber y Cabify, y el ministro de Fomento, José Luis Ábalos, cedió a una de sus principales demandas: conceder la gestión de los permisos VTC a las Comunidades Autónomas. Pero, lejos de solucionar el problema, la aprobación en septiembre del decreto ley, convalidado después por el Congreso y que cumplía con lo anunciado por Ábalos, no ha solucionado la crisis entre los taxis y los VTC.

A los taxistas madrileños les parece “una broma” el borrador de reforma de ley que la Comunidad ha presentado a las principales asociaciones para regular la licencia de VTC y en Barcelona el gremio ha mantenido bloqueado durante cuatro días el tramo central de la Gran Vía en protesta por unas medidas que también les parecen a todas luces insuficientes.

El conseller de Territorio de la Generalitat, Damià Calvet, defendió, tras reunirse con representantes de las empresas VTC, que la antelación mínima para contratar un servicio de Uber o Cabify ha de ser de 15 minutos. Ada Colau, que ha sido acusada por el conseller de “esconderse tras la Generalitat”, propone que sea al menos de una hora y le insta a solucionar la huelga de manera inmediata.

Mientras tanto, entre las asambleas, acciones de protesta del sector en huelga y la paulatina politización del conflicto, algunos ciudadanos se preguntan, en ocasiones a modo de recriminación en interrogativo, por qué a los taxistas “se les permite” colapsar la ciudad. Desde hace horas hay incluso un hashtag en Twitter sobre el asunto, surgido a raíz del programa de Ana Rosa: #ColapsoTaxiAR.

“Se les ‘permite’ porque están en su derecho”, explica Daniel Amelang, abogado especializado en Derecho Penal, Penitenciario y Laboral de Red Jurídica. “El ejercicio de huelga consiste en paralizar la actividad productiva o de prestación de servicio y engloba también la posibilidad de llevar a cabo manifestaciones, concentraciones y piquetes informativos. Los taxistas, en este sentido, están ejerciendo su derecho de huelga y de reunión o manifestación.

“Cierto es que puede existir alguna irregularidad en su actuación, en la medida en que quizá no se comunicó previamente a la Delegación de Gobierno dónde pensaban concentrarse y qué vías de la ciudad iban a cortar, pero ello no quiere decir que la manifestación sea “ilegal”. Recordemos que nuestra Constitución reconoce el derecho de reunión y para limitarlo (por ilegal), debe darse una situación de verdadero riesgo para la seguridad y la integridad de personas y bienes. Es decir, nuestras leyes reconocen su derecho a protestar y molestar, y cualquier irregularidad que pueda haber se puede solucionar con una sanción administrativa a los organizadores, pero no por ello se debe disolver una protesta”, expone el abogado.

Sobre las quejas ciudadanas por los “daños colaterales” de las protestas de los taxistas, el periodista Daniel Seixo comentaba en Twitter lo siguiente: “Las huelgas causan molestias, las huelgas consiguen derechos. El que no lo entienda es que no piensa demasiado en la clase obrera, que no te engañen”. Un usuario le respondía preguntándole “qué tenía de obrero un taxista”, aludiendo a la definición clásica de clase obrera como aquella que vende su fuerza de trabajo por un salario y no posee los medios de producción. Pero, más allá de si debería o no ampliarse la definición de clase obrera a autónomos precarizados, otro de los debates abiertos es si los taxistas, muchos de ellos autónomos, tienen derecho a la huelga.

“Cualquier trabajador tiene derecho a ejercer la huelga de forma concertada con el resto de trabajadores del sector para defender sus intereses laborales, de acuerdo con el articulo 28 de la Constitución”, responde Amelang. “Existe un debate sobre si el derecho de huelga es extensible a los autónomos o empresarios del sector. A mi juicio, está claro que los grandes tenedores de licencias no pueden participar en la huelga, pero los autónomos sí, puesto que sus características en cuanto a condiciones del servicio y de facturación les equiparan a los trabajadores”.

“También les ampara el derecho de reunión”, continúa, “reconocido en el mismo articulo 28 de la Constitución. Este derecho les permite no solo hacer huelga, sino manifestarse y hacerla visible”. Sobre la posible disolución de las protestas por parte de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Amelang apunta que “solo pueden reprimir una manifestación, concentración o huelga por razones de seguridad pública. Es decir, solo si se cometen delitos o se pone en riesgo la seguridad o integridad física de personas, o si se cometen desperfectos en bienes.

Cortar una calle o impedir la circulación del tráfico no es un delito, salvo si el corte se produce de manera violenta, poniendo en peligro la seguridad de alguien. Por tanto, si los taxistas simplemente colapsan el centro de una ciudad, no se está cometiendo ningún delito y la policía no debería intervenir, si bien en el pasado hemos visto casos en los que esto no ha sucedido. El caso más reciente que me viene a la mente es el del corte de las vías del AVE en Barcelona en octubre de 2017: varias personas fueron denunciadas por un delito de desórdenes públicos, pero el juez archivó la causa, estableciendo que sin violencia, no hay delito”, expone el experto en derecho laboral, que añade que “por razones obvias, las huelgas que peor son vistas son las relacionadas con los servicios esenciales para la comunidad. Así, las huelgas en el sector de la salud y servicios básicos han tenido muy mala prensa. También las huelgas de abogadas y abogados protestando por la precarización de la profesión y, por supuesto, las del sector del transporte y de la comunicación son percibidas con un gran enfado y, en ocasiones, incomprensión por parte del público”.

Sobre cómo se resolverá el conflicto no hay aún nada claro. Hace pocas horas los taxistas cortaban la A-2 en Madrid. Lo que es seguro es que los matinales y los tertulianos de keyboard de Twitter seguirán alimentando hashtags como el mencionado #ColapsoTaxiAR con preguntas retóricas como “¿Los taxistas creen que van a conseguir algo impidiendo a los ciudadanos (que nada tienen que ver con su conflicto) consigan llegar a su destino/trabajo? Soy yo y no vuelvo a coger un taxi en mi vida?”, o afirmaciones como “Podéis cortar la M-40, la Castellana o lo que os dé la gana, no volveremos a coger un puto taxi, por nuestros huevos”.

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